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domingo, 1 de marzo de 2015

La escuela venezolana de Podemos
Por Federico Quevedo 


Cuanto más se empeñan los líderes de Podemos en desmarcarse de su origen bolivariano, con más ahínco algunos buceamos en las profundidades de esa relación, para acabar llegando a la conclusión de que la formación que lidera Pablo Iglesias no es un partido político al uso, sino una operación de injerencia de los gobiernos populistas latinoamericanos en España.
Sobre esto ya publiqué dos artículos la semana pasada, dando cuenta de cómo las relaciones de Podemos con esos gobiernos se extienden más allá de las fronteras de Venezuela para converger en Argentina, Bolivia y Ecuador.
Pero es imprescindible volver de nuevo a los orígenes bolivarianos, a la Venezuela de Hugo Chávez, en la que los principales dirigentes de Podemos encontraron, además de una fuente de financiación, una escuela formidable para después poner en práctica en España lo allí aprendido, paso por paso, como si se tratara de un calco.
Fue el diario El País en una magnífica investigación de Francisco Mercado el que hace meses desveló la que para mí sigue siendo la noticia más importante a la hora de conocer las conexiones entre el chavismo y Podemos: el cobro por parte de la Fundación CEPS de 3,7 millones de euros del gobierno bolivariano.
Lo sorprendente es que la Fundación parecía haber nacido precisamente para trabajar a las órdenes del Gobierno de Chávez, y así lo hizo durante más de una década, hasta el punto de que alguno de esos años casi el 100% de su financiación provenía de aquel país. Es un hecho también que todos los que ocupaban su cúpula directiva -Iglesias, Errejón y Monedero- son ahora las cúpula de Podemos. Y su presidente, Alberto Montero, también pertenece al partido, además de ser el conseguidor de becas para Errejón.
Pero hay alguien más que forma parte del origen de CEPS –y de Podemos-, y que no suele aparecer en los ‘papeles’. Se trata de Roberto Viciano Pastor, que presidió la Fundación CEPS en sus inicios, un exmiembro de Fuerza Nueva que demuestra que detrás del chavismo y de Podemos no hay otra ideología que la obtención del poder al precio que sea.
Junto a Viciano, aparece en 2006 en Venezuela otra miembro de la cúpula de Podemos, Carolina Bescansa. A principios de aquel año Bescansa hizo un trabajo sobre el consumo de drogas en aquel país, encargado por el Gobierno Bolivariano, más en concreto por la Cocunacid y la propia Presidencia de la República, según se pone de manifiesto en un artículo publicado por El Universal.
Detrás del chavismo y de Podemos no hay otra ideología que la obtención del poder al precio que sea
La información no tiene desperdicio, porque después de haber presentado ese trabajo según el cual Venezuela era el país con menos consumo de drogas de todo el mundo –obviamente, una mentira colosal-, Bescansa fue contratada para hacer encuestas a cargo del Gobierno de Chávez y por encargo de Roberto Viciano Pastor, entonces presidente de la Fundación CEPS, y que llevaba trabajando para el entonces presidente venezolano desde 1998. No dejen de leer la información, porque descubrirán muchas cosas sobre Viciano y sus relaciones no solo con Venezuela sino con el resto de gobiernos bolivarianos.

En julio del año pasado la periodista venezolana Yael Farache ya se preguntaba cómo era posible que unos jóvenes que no llegaban a los treinta años aparecieran como asesores del Gobierno de Hugo Chávez, en referencia a Iglesias (28 años entonces) y Errejón (26). La respuesta no es otra que la evidencia de que no estaban allí para enseñar, sino para aprender.
Todo lo que ahora han puesto en práctica, tanto desde el punto de vista de la acción política como del lenguaje, lo aprendieron allí, y lo hicieron de la mano de la Fundación CEPS que dirigía Vicinio Pastor. Fue CEPS la que envió a Errejón a Bolivia en 2006 a trabajar en la Asamblea Constituyente.

No menos interesante es el caso de Luis Alegre, primer responsable de Comunicación de Podemos y candidato del partido para Madrid que recibió en 2010 el premio Libertador al Pensamiento Crítico de 150.000 dólares de manos de Maduro por un libro de seiscientas páginas llamado El orden de El capital: por qué seguir leyendo a Marx. ¿Les queda alguna duda? A mi no.

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