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domingo, 8 de febrero de 2015


El discurso de Pablo Iglesias ha dado un nuevo giro. Si hace unos meses, Podemos se consideraba "partido hermano" de Syriza, el líder de la formación morada ahora no hace más que recordar que "ni España es Grecia", ni Tsipras "va a hacerle los deberes". El viraje de Iglesias contra su partido espejo llega en el momento en que este ha comenzado a renegociar su deuda con la Unión Europea, punto en común en ambos programas y misión sobre la que Syriza ha recibido un baño de realidad.

El menú que Syriza ha puesto sobre la mesa -los bonos ligados al crecimiento o los perpetuos- no convencen a los comensales que deben dar el visto bueno a esta negociación. Ni el BCE quiere dar su brazo a torcer y, dentro de la eurozona, Alemania ya le ha dado el primer no a Tsipras, que su ministro de finanzas, Wolfgang Schauble, resumía en "estamos de acuerdo en que estamos en desacuerdo".

Las negociaciones son seguidas muy de cerca desde el burladero de Podemos ya que Iglesias esperaba conseguir en esta primera batalla de Syriza un antecedente con el que luchar en un futuro. Pero no se puede obviar la otra cara. Según advierten los expertos consultados por elEconomista, si Syriza no gana este asalto, parte de los potenciales votantes de Podemos podrían decidir dar su voto a otra formación

Quita por la puerta de atrás

Los economistas aclaran que lo que hasta ahora ha propuesto Grecia es una "quita por la puerta de atrás". Desde el Instituto Superior de Técnicas y Prácticas Bancarias, Juan Fernando Robles advierte que "tanto la reestructuración como los bonos perpetuos son, sin paños calientes, lo mismo: el impago de una parte de su deuda", esto es, lo mismo que Syriza proponía entre 2012 y 2014 cuando ocupaba el papel de principal oposición.
Lo que más preocupa a analistas y economistas, sin embargo, es que Atenas no siga adelante con sus políticas de ajuste. Syriza ha prometido pagar la luz a 300.000 hogares sin recursos, aumentar el salario mínimo o, entre otras medidas, la readmisión de funcionarios. "Lo que necesita Grecia es aumentar su competitividad porque un país con superávit primario [diferencia entre los ingresos menos los gastos del Estado sin incluir el desembolso en intereses de la deuda pública] y con un déficit comercial tiene el impago a la vuelta de la esquina", explica Robles.
Atenas no tiene posibilidades

Y con este escenario sobre la mesa, una de las cuestiones principales en esta negociación recae en analizar si realmente el nuevo Gobierno de Atenas tendría posibilidades para cambiar las reglas del juego. En este sentido, el Profesor del IESE Business School, José Ramón Pin Arboledas, es tajante. "La UE no puede aceptar nada que no pase porque Grecia cumpla con todos los acuerdos del rescate", asevera.

El también economista prevé que en esta negociación y tras haber escuchado unos días a Grecia, Europa dará un paso al frente. "Bruselas va a resolver con una respuesta ejemplarizante con Grecia, porque de no darla, los españoles o portugueses podrían decir: ¿por qué deberíamos cumplir si a los griegos les sale gratis el rescate?", critica.
De la misma opinión es el director del máster de finanzas FIA, Juan Ramón Caridad, quien sostiene que "hasta que Europa no adopte una unión fiscal, las propuestas de Syriza son inviables". Así, este experto recuerda que aunque Alemania o cualquier otro acreedor aceptara prestar un montante más cuantioso o atrasar el cobro, este mismo actor exigiría un aval adicional, "algo que Grecia por sí sólo no puede garantizar". "Syriza está recibiendo un baño de realidad", concluye.

La independencia de Draghi

Otra línea roja a la que se enfrenta Syriza es el BCE. Mario Draghi ya ha dicho que no aceptará más deuda avalada por Grecia en las operaciones de refinanciación con el objetivo de que a Syriza sólo le quede una solución: pactar con Europa. El actual programa vence a finales de mes y los socios del euro quieren que Atenas pida una línea de crédito adicional y continúe con la agenda de saneamiento, algo a lo que se niega Tsipras. Pero aquí Atenas se encuentra con un primer muro. Draghi no tiene que presentarse a ningunas elecciones y su negativa será más difícil aún de levantar.
Exclusión social
Los expertos, al margen de lo que ocurra con la deuda, sí que coinciden en que durante los años de recortes que Grecia acumula, hay un sector de la población que se encuentra en una situación crítica. En este sentido, el académico José Ramón Pin Arboledas, recomienda a Europa otorgar una ayuda urgente a las personas en situación más desfavorecidas del sur de Europa. "Un pequeño salvavidas que quede claro que se otorga con independencia del partido que gobierne Grecia", advierte.

Cambio de discurso en Podemos

Podemos ha ido de la mano de Syriza desde sus inicios allá en enero de 2014. El programa de Iglesias para las elecciones europeas incluía -como también lo hacía el de Tsipras- una "auditoría ciudadana de la deuda pública y privada para delimitar qué partes de éstas pueden ser consideradas ilegítimas para tomar medidas contra los responsables y declarar su impago".
Meses después, los economistas de Podemos reconocieron que el programa debía de "adaptarse para unas expectativas nacionales". Así, el borrador que presentó iglesias junto con Vincenç Navarro y Juan Torres proponía "hacer sostenible la deuda". En concreto, el documento incide en que "España debe prepararse [...] para poder defender los intereses nacionales en aspectos como la renegociación de tipos de interés, periodos de carencia, plazos de vencimiento y amortización o condiciones de quitas parciales que van a tener que plantearse". También Syriza insistió en posibles quitas, una expresión que ahora amortigua con los bonos perpetuos o ligados al crecimiento.

Noche de celebración

Lejos queda la noche electoral en que Iglesias puso el broche de cierre el día en que Tsipras se convirtió en primer ministro. En Atenas, Iglesias entonces gritó: "El viento de cambio sopla en Europa. En Grecia se llama Syriza y en España Podemos". Desde entonces, la situación cambió para ambos. Pablo Iglesias sigue en campaña mientras Tsipras tiene que demostrar que el programa es posible, un propósito que por ahora ha sembrado sus dudas.
Sobre la deuda, Pablo Iglesias insiste: "hay que reestructurarla". No obstante, en su discurso en la Marcha del Cambio en Sol, el líder de Podemos sí que quiso insistir en que Grecia no es España. "Muchos quieren vincular el destino de Podemos al destino del Gobierno griego. Apoyamos a nuestros hermanos, pero nadie hizo sus deberes por ellos y nadie hará los deberes de los españoles", insistió.

Grecia no es España

El diagnóstico lo comparten los expertos en economía. España no es Grecia, en primer lugar, por su valor monetario. Así mientras que el primero supone el 12% del PIB de la eurozona, el país heleno representaría alrededor del 2%, con lo que Podemos tendría aún más difícil esta batalla.
Miguel Ángel Bernal, profesor y miembro del departamento de investigación del IEB, recuerda además que de negociar la deuda, España partiría de una realidad muy distinta. "Reestructurar el pasivo de Grecia es, al final, una decisión política pues la mayoría de sus acreedores son gobiernos europeos; no ocurre lo mismo con la española que prácticamente está ya en manos de los mercados".
Por otro lado, el profesor también recuerda que "con sus vaivenes la deuda actual está más o menos controlada y lo que necesita España es crecer". Y, en todo caso, "es algo que no puede prometer un partido pues depende también de las palabras de otros".

Voto emocional

Los expertos son algo más reacios a hacer un pronóstico sobre el posible impacto que este previsible incumplimiento del programa de Syriza podría tener en los votantes de Podemos. Sí que distinguen entre dos tipos de votantes.

Por un lado, los académicos definen un prototipo de ciudadano hastiado por los recortes y la corrupción de los partidos tradicionales en el que han calado los mensajes de que "otro tipo de política más amable es posible". Estos votantes, anteriormente afines al PP, al PSOE o IU, sí que podrían cambiar de intención de papeleta en el caso de que Syriza quede eclipsada por el armamento firme de la UE y sus propuestas se queden en papel mojado.
No obstante, los expertos también coinciden en que existe otra parte del electorado que ya ha dado su voto a Podemos casi un año antes de las urnas. Un fanatismo -a favor y contra- que descalabra los argumentos de ciudadanos pero también de expertos políticos que, en este tema, o bien odian o adoran los argumentos de Iglesias. "Es el resultado de un partido que apela a los sentimientos", reconoce Miguel Ángel Bernal.

El ruido, factor imprescindible

Para el Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, José Andrés Fernández Cornejo, lo relevante será el ruido que Syriza haga en este concierto.
"Es obvio que plantear una quita es una posición de salida dentro de una negociación muy ambiciosa", explica el profesor. Ahora bien, "el nivel de deuda de Grecia es insostenible y algo hay que hacer con ella".
En este sentido, a juicio de este experto el tanto que podría ir en contra o no de Podemos depende de cómo llegue a España esta negociación. "Si Syriza demuestra que no son radicales y que pueden conseguir algunas cosas, Iglesias ganará votos y, en el caso opuesto, si los mercados se descalabran o Tsipras no se mueven de estas posiciones iniciales, muchos apoyos de Podemos podrían ganarlos el PSOE o incluso el PP".


http://www.eleconomista.es/economia/noticias/6456828/02/15/Podemos-se-aparta-de-Syriza-mientras-Tsipras-recibe-un-bano-de-realidad-de-la-UE.html

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