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jueves, 25 de junio de 2015

 Esta gente ha construido una ideología ajena a cualquier sentido de la realidad. Y si la realidad no encaja en sus ideas, la golpearán hasta que termine entrando.

Joseph Goebbels ministro para la Ilustración Pública
y Propaganda de la Alemania nazi

España es el segundo país del mundo en número de desaparecidos, después de Camboya. Lo dice Monedero. Como lo dice Monedero, muchos lo creen.
 A una familia de Cádiz la quieren echar de su casa porque no puede pagar una renta abusiva a un propietario explotador. Lo dice el Kichi. Como lo dice el Kichi, muchos lo creen. Pero nada es verdad. 

Y lo que encontramos en ambos casos es un bulo elevado a la categoría de dogma ideológico. Lo de Cádiz tiene su siniestra gracia: resulta que el “propietario explotador” de Cádiz no es un usurero especulador, sino una anciana octogenaria, enferma, que vive de una pensión mínima y cuya única fuente real de ingresos es precisamente el alquiler de esa vivienda –unos 400 euros al mes- que los inquilinos llevaban dos años sin pagar. ¿Quién es aquí el desahuciado? 

En la mecánica mental de la ultraizquierda, la palabra “propiedad” lleva implícito el pecado de la explotación del prójimo. Esa gente no ha reparado –ni quiere hacerlo- en que, en España, hace mucho tiempo, mucho más de medio siglo, que la propiedad es un derecho popular, no de clase. En eso consistió precisamente la gran revolución social del franquismo: en la creación de una inmensa clase media de pequeños propietarios. Pero eso no entra en la cabeza de las mentes simples. 

 Lo de Monedero es aún peor, porque el “profe” de Podemos sabe perfectamente que miente. El mito de los desaparecidos de la guerra civil en España es precisamente eso: un mito. Su origen está probablemente en un lamento del sindicalista de la UGT Trifón Gómez a Manuel Azaña –éste lo cuenta en sus memorias- según el cual “si los sublevados ganan la guerra matarán a 200.000 de los nuestros”. Corría 1938. Desde entonces esa cifra de los “doscientos mil desaparecidos” se ha convertido en una obsesión para la mitología republicana. 

Numerosos “investigadores” siguen buscando sus cadáveres al calor de la Ley de Memoria Histórica. En vano: no aparecen por ninguna parte. Porque, sencillamente, no los hay. Las cifras de víctimas de la guerra civil, tanto en el frente como en la retaguardia, y en ambos bandos, son bien conocidas. Pero el mito sigue actuando en esas hirvientes cabezas por encima de la verdad de los hechos. 

 Traemos aquí estos dos casos porque revelan de manera elocuente el carácter alucinógeno del fenómeno Podemos. Esta gente ha construido una ideología dogmática ajena a cualquier sentido de la realidad. Pero si la realidad no encaja en sus ideas, están dispuestos a golpearla hasta que termine entrando en ese molde artificial construido a base de prejuicios, mitos y obsesiones. Que es lo mismo, por cierto, que pasó en Camboya. Donde el khmer rojo –porque era rojo- mató a casi el 30% de la población. 

 http://www.gaceta.es/noticias/ideologia-alucinogena-24062015-0837

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