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domingo, 31 de mayo de 2015

El suicidio del PSOE 

A propuesta de Pedro Sánchez, el Comité Federal del PSOE aprobó ayer una resolución autorizando los pactos de investidura o de Gobierno con Podemos y cualquier otra formación de izquierdas que permita a sus barones regionales y locales llegar al poder. Los socialistas buscarán así el apoyo de Podemos para gobernar los ayuntamientos y comunidades autónomas donde han quedado como primera fuerza política de la izquierda, mientras que en aquellos lugares en los que estén por detrás de Podemos –caso del Ayuntamiento de Madrid-, la estrategia socialista será permitir el acceso de los candidatos de extrema izquierda al poder.
Al objeto de demostrar una pretendida independencia de criterio, los socialistas han incluido en su resolución que no formarán parte de los gobiernos de Podemos a los que presten su apoyo en los procesos de investidura. Sin embargo, lo que hace el PSOE es copiar al pie de la letra lo que ya había dicho Pablo Iglesias a este respecto, cuando anunció que las coaliciones electorales de las que forma parte no integrarán gobiernos locales o autonómicos allí donde no haya ganado las elecciones.
El PSOE se coloca así, voluntariamente, en una posición subalterna de Podemos, de cuyos votos dependerá a partir de ahora una vez que acepte hacerse con ayuntamientos y comunidades autónomas en los que los socialistas no han sido capaces de convertirse en la fuerza más votada. La urgencia de los dirigentes territoriales socialistas por recuperar los cargos perdidos a manos del PP y la falta de sentido de Estado de la que el PSOE ha hecho gala a lo largo de la historia, pone en riesgo no solamente la propia supervivencia del partido señero de la izquierda española, sino la estabilidad de toda una nación, sometida al empuje revolucionario de unas fuerzas extremistas que ya han anunciado su voluntad de acabar con nuestro sistema democrático.
Nuevamente, en la pugna entre la revolución populista y la moderación democrática los socialistas optan por el frentepopulismo para no perder cuotas de poder. Besteiro perdió el debate contra Negrín en la II República, como Susana Díaz –a pesar de todo, la única dirigente socialista con visión de Estado- lo está perdiendo con Pedro Sánchez, cuyo destrozo al frente del PSOE tendrá poco que envidiar al que heredó de Zapatero.
De manera sonrojante, Pedro Sánchez ha hecho decir a su comité federal que el objetivo de esta estrategia frentepopulista "no es pactar y llegar a los diferentes gobiernos a cualquier precio", cuando lo cierto es que esta operación sí tendrá un precio; en realidad dos: el que pagará el PSOE en las próximas elecciones generales cuando sea arrollado por Podemos y el que pagaremos todos los españoles si el radicalismo de izquierdas bolivariano, gracias a esta nueva traición de los socialistas, llega al poder.

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